Francisco Boix

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Francisco Boix
Boix testigo.jpg
Nombre de nacimiento Francisco Boix Campo
Otros nombres Francesc Boix i Campo
Nacimiento 14 de agosto de 1920
Barcelona
Fallecimiento París
Plantilla:Fecha de muerte
Nacionalidad Española
Conocido por Haber salvado material fotográfico del campo de Mauthausen, que fue usado posteriormente en los juicios contra criminales de guerra nazis
Partido político JSU
Firma Firma de Francisco Boix.jpg
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Francisco Boix Campo, también Francesc Boix i Campo (Poble-sec, Barcelona, 14 de agosto de 1920[1] - París, 4 de julio de 1951), fue un fotógrafo y militante comunista español. Formó parte del ejército republicano durante la Guerra Civil Española y durante la Segunda Guerra Mundial estuvo internado en campos de concentración nazis. Durante su estancia en el campo de Mauthausen salvó de la destrucción un gran número de fotografías realizadas por la administración del campo que en la posguerra fueron utilizadas para inculpar a dirigentes nazis y a personal de los campos de concentración.

Biografía[editar]

Infancia y primera juventud[editar]

Placa en honor de Francisco Boix situada en la casa de la calle Margarit de Poble Sec en la que nació en 1920. En la placa se lee «Fotógrafo, luchador contra el fascismo, prisionero en Mauthausen y único español que fue llamado a declarar ante el tribunal de Nuremberg, contra la cúpula militar del III Reich.»

Francisco Boix Campo nació en el barrio de Poble Sec de Barcelona el 14 de agosto de 1920, hijo de Bartolomé Boix Eixarch, también natural de Barcelona, y Anna Campo Agustín, aragonesa de Fraga, pero establecida desde niña en la capital catalana con su familia. Se trataba del segundo matrimonio de Bartolomé Boix, que había enviudado poco antes, y del que sobrevivía una hija, Julia. Del la unión Boix-Campo nacieron, además de Francisco, dos hijas: Rosa (nacida en 1916) y Nuria (en 1925).[2] Francisco fue bautizados, en la parroquia de la Santa Madrona, el 20 de octubre de ese año.[3] Bartolomé Boix tenía una sastrería, la Sastrería Boix, en Poble Sec, en cuyo piso superior vivía la familia. En palabras de su hija Nuria, referidas por el historiador Benito Bermejo, su padre era «un trabajador emancipado», un miembro de la pequeña burguesía barcelonesa.[4] Políticamente, Bartolomé Boix había formado parte de la CNT (conservó amistad con Ángel Pestaña), aunque luego evolucionó hacia posturas más moderadas, situándose en la década de 1920 en el republicanismo catalanista.[5] La sastrería no sólo cumplía su función comercial, sino que sirvió también como centro de reunión del entorno social y político de Bartolomé Boix.

La relativamente acomodada posición económica de los Boix propició que Francisco pudiese proseguir sus estudios acabada la educación primaria, algo poco habitual para la época. Todo ello sugiere que sus padres deseaban que sus hijos fuesen más allá del trabajo manual. Francisco comenzó el bachillerato en una academia privada llamada Hispania, también en Poble Sec.[6] Sin embargo, no llegó a terminarlo, ya que a los catorce años comenzó a trabajar.[7] En tal sentido, Bermejo señala que «el pequeño Paco era demasiado inquieto como para permanecer prolongadamente en una silla».[8] Las personas que conocieron a Francisco durante aquella época coinciden en describirle como extremadamente inquieto.[7] Dos años antes, cuando Francisco contaba apenas con doce, falleció su madre, a causa de un derrame cerebral.[8]

La afición a la fotografía se originó ya en aquella época. En la trastienda de la sastrería, Bartolomé Foix había había instalado un estudio fotográfico, el cual despertó la afición de su hijo. Otra afición de su padre era la de comprar y vender cámaras fotográficas.[9] Por eso, no es extraño que, cuando decidió dejar el bachillerato, encaminase su formación hacia la fotografía. Entró así a trabajar, de aprendiz, en la Fotografía Industrial Romagosa, un estudio fotográfico de Barcelona[7] (si bien otros testimonios apuntan a que habría trabajado con los Hermanos Mayo, que se exiliarían a México tras la Guerra Civil).[7]

Cabecera de Juliol, semanario de las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña en el que publicó Boxi durante la Guerra Civil Española.
Con los héroes de la producción
Boix, el militante dinámico por excelencia, este fotógrafo de afición, que siempre está donde la juventud se manifiesta, no podía dejar de acompañarnos en esta visita a nuestros stajanovistas.
Y con la máquina a punto, con aquella sonrisa que nunca lo abandona, se presenta en mi habitación dipuesto a hacerme levantar y ponernos en marcha inmediatamente para estar puntualmente en el trabajo a la hora de entrada.
Gregorio López Raimundo, Juliol, junio de 1937[10]

Comenzó su compromiso ideológico en el Casal Jove Guàrdia de Poble Sec, uno de los clubes juveniles comunistas que entrarían a formar parte de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) surgidas de la fusión de las juventudes socialistas y comunistas en la primavera de 1936.

Guerra Civil Española[editar]

Comenzada la Guerra Civil, con dieciséis años, frecuentó los ambientes de las JSU en Barcelona, en particular su sede, el Hotel Colón —donde posiblemente se alojaba—,[10] en los que se presentaba sin separarse de su cámara fotográfica. Compañeros de militancia de aquella época recuerdan su presencia, cámara en ristre, en reuniones del partido, en conferencias, en salidas al campo o a la playa (con motivo de actividades de instrucción militar o de puro cometido político)...[11] Además de a militantes de base, fotografiaría a personalidades relevantes, como Dolores Ibárruri o Francisco Largo Caballero.[11] En septiembre de 1936, las JSU de Cataluña habían creado la revista Juliol —subtitulado el «Periòdic de la joventut. Editat per la Joventut Socialista Unificada de Catalunya»—, un semanario que ejerció como órgano de comunicación de la organización juvenil comunista. Aunque el semanario disponía, desde su creación, de un fotógrafo principal, incorporaron también a varios fotógrafos jóvenes, Boix entre ellos. A partir de julio de 1937 las fotos de Boix comenzaron a aparecer en la revista con cierta regularidad. Allí coincidiría con Teresa Pàmies o con los hermanos López Raimundo, Joaquín y Gregorio, con el que establecería una gran amistad.[12][13]

Durante la segunda mitad de 1937[14], o quizá a principios de 1938, Boix se incorporó a la 143.ª Brigada Mixta de la 30.ª División (la antigua columna Macià-Companys) del ejército republicano, de la mano del comisario político, también comunista, Jaime Girabau. Allí realizó fotografías del área de operaciones de la división: los frentes de Aragón y del Segre (Teruel, Huesca, Balaguer, Vilanova de Meià o Vilanova de la Barca). De esta época data una colección fotográfica, de su autoría, que no salió a la luz hasta 2013.[15][16][17]

Exilio en Francia[editar]

En febrero de 1939, con la caída del frente y la toma de Cataluña por las tropas franquistas, Francisco Boix partió al exilio, al igual que casi medio millón de compatriotas. Su padre, que no había querido exiliarse, fue encarcelado por las nuevas autoridades, juzgado por «auxilio a la rebelión militar» y sentenciado a ocho años de reclusión,[18] que comenzó a cumplir en la Cárcel Modelo de Barcelona.[19] Francisco, tras pasar transitoriamente por varios campos de internamiento, terminó primero en el campo de Vernet de Ariège[20] (un campo de especial vigilancia, junto a Pamiers)[21] y finalmente en el de Septfonds[20] (en las inmediaciones de Montauban). Se conserva una fotografía de Robert Capa, de marzo de 1939, en la que Boix aparece formando parte de una columna de refugiados republicanos en tránsito entre Argelès-sur-Mer y Le Barcarès (el de Argelès fue uno de los dos campos creados inicialmente para internar a los refugiados españoles; el de Le Barcarès se creó para descongestionar aquel).[22][23] Durante esta época, pudo aún mantener correspondencia con su hermana Núria, que había quedado en Barcelona en una precaria situación.[24] Francisco logró salir de Setfonds en septiembre de 1939 tras encuadrarse, junto con otros excombatientes republicanos, en la 28.ª Compañía de Trabajadores Extranjeros (CTE). La compañía, dependiente del V Cuerpo de Ingenieros del ejército francés, quedó estacionada en Combrimont, una pequeña localidad situada en las cercanías de Estrasburgo.[25]

Cuando en mayo de 1940 las líneas defensivas francesas fueron arrolladas por la Wehrmacht, muchos miles de republicanos españoles alistados en las CTE fueron hechos prisioneros por los alemanes. En torno al 20 de junio,[1] Boix, junto con muchos compañeros, fue internado en un campo de prisioneros de guerra, el Frontstalag 140 de Belfort, en Francia. De ahí pasó a Besançon y, finalmente, a otro campo de prisioneros, ya en Alemania (el Stalag XI-B, en Fallingbostel, en la Baja Sajonia).[n. 1] a donde llegó a principios de 1941.[26] En estos campos, los republicanos españoles aún eran considerados prisioneros de guerra, aunque pronto la Gestapo tomó los datos de los prisioneros españoles, a los que diferenció claramente de los franceses. Los nazis comenzaron a hablar de los Rotspanier («rojos españoles»).[27]

No existe ninguna prueba documental directa que establezca quién decidió que los prisioneros de guerra españoles no fuesen tratados como tales y fuesen enviados a campos de concentración, fundamentalmente al de Mauthausen. Aunque se trataba un campo de concentración, no de exterminio, pertenecía a la categoría, o Stufe, III. Los campos con este grado, el peor de todos, se destinaban a «delincuentes habituales y elementos antisociales incapaces de rehabilitación». La finalidad de los Stufe III era igualmente el exterminio, pero sus prisioneros debían experimentar el máximo sufrimiento antes de morir.[28] La primera expedición de españoles al campo, un grupo de 392 hombres, procedente del Stalag XIII-A de Moosburg, junto a Munich, llegó el 6 de agosto de 1940.[27] Sí se sabe que las autoridades franquistas estaban al corriente del destino de los presos españoles. La orden de la RSHA (Oficina Central de Seguridad del Reich) estableciendo el destino de los prisioneros españoles[n. 2] es del 25 de septiembre y coincidió con la finalización de la visita de Ramón Serrano Suñer, ministro de Gobernación y hombre fuerte entonces de la dictadura franquista, a la Alemania nazi, lo que ha llevado a muchos historiadores a relacionar la visita con las órdenes de envío de aquellos a campos de concentración. El hecho de que ya en agosto se hubiesen realizado los primeros envíos no invalida la posible intervención de las autoridades del nuevo régimen en la decisión, ya que las posibles conversaciones podrían haberse realizado con anterioridad.[30]

Prisionero en el campo de concentración de Mauthausen[editar]

Quince días después de llegar al Stalag XI-B, Boix fue enviado al campo de Mauthausen, donde hasta el fin de la guerra morirían dos tercios de los más de 7000 españoles allí internados.[31] Boix llegó al campo el 27 de enero de 1941,[1] formando parte de una expedición compuesta por 1506 republicanos españoles,[20] y recibió el número 5185.[32] Fue identificado, como todos los prisioneros españoles, con un triángulo azul, el asignado a los apátridas, paradójicamente con la letra «S» (Spanier, «español» en alemán).[33][n. 3] Boix mostró durante toda su vida una gran aptitud para aprender nuevas lenguas. Durante su estancia inicial en Francia se las arregló para conseguir un buen nivel de francés, en tanto que durante su estancia en el Stalag XI-B adquirió nociones básicas de alemán. Este conocimiento del idioma fue lo que permitió que Boix pudiese acceder a un puesto de prominenten, como intérprete en el Baukommando (grupo de trabajo dedicado a la construcción) a cargo de construir la carretera de la cantera del campo a la orilla del Danubio.[35] Los prominenten eran prisioneros que se encargaban de ciertas tareas especializadas, y que por tanto gozaban de algunos privilegios dentro del campo. Trabajaban en las oficinas, los talleres, las cocinas, los almacenes, la sastrería o la zapatería. También se incluían en esta categoría los criados de los SS y de los kapos principales, así como los ayudantes de los especialistas (médicos, dentistas o farmacéuticos) de las SS. También barberos, peluqueros, deshollinadores, bomberos, mecánicos, electricistas o fontaneros.[36] Inicialmente, los prominenten, al igual que los kapos, procedían solo de los prisioneros con identificador verde (delincuentes comunes) o negro (antisociales), pero como entre entros grupos no existían profesionales especializados que pudieran encargarse de estas labores, los administradores del campo tuvieron que recurrir a los presos de insignia roja (políticos) o, en el caso de Mauthausen, a los prisioneros españoles. Aparte de su profesión, el único requisito para poder acceder a estos puestos era que entendieran el alemán.[36]

Posteriormente, Boix fue destinado al Erkennungsdienst (servicio de identificación del campo).[37] Se trataba de un laboratorio fotográfico destinado a los retratos policiales de identificación de los presos. Tomaba su nombre de la denominación tradicional de los servicios de identificación de la policía alemana, encargados de registrar los datos antropométricos de los detenidos.[37] Cada campo administrado por las SS tenía un Erkennungsdienst. El de Mauthausen funcionaba desde, al menos, 1940 y, además de su función oficial, en la práctica se encargaba también de obtener fotografías de «todas las muertes no naturales y de las muertes por armas de fuego y las fugas, así como de los suicidios», de asuntos de naturaleza médica y de acontecimientos diversos del campo, como las visitas de jerarcas de alto rango —por ejemplo las de Himmler o las de otros altos cargos de las SS,[38] como Rudolf Hess, Baldur von Schirach, Albert Speer o Ernst Kaltenbrunner—.[39] También se efectuaban trabajos privados para los SS del campo, como el revelado de fotos efectuadas por ellos, o la toma de retratos.[40] Los responsables del servicio de identificación, oficiales de las SS, disponían de varios presos que trabajaban de ayudantes y se encargaban de tareas como el revelado, o el cuidado de las cámaras y demás material fotográfico. Solo en el campo de Mauthausen los prominenten del laboratorio fotográfico tuvieron el valor y la fortuna de poder preservar una cantidad significativa de las fotos (positivos y negativos) gestionados por el servicio.[41]

La fecha exacta de incorporación y el modo en el que Boix fue reclutado para trabajar en el servicio de identificación son objeto de discrepancia. Antonio García Alonso, otro preso español, de Tortosa y miembro del PSUC, que trabajaba en el Erkennungsdienst desde abril de 1941,[37] y que posteriormente mostraría una animadversión extrema hacia Boix, afirmó que la llegada de este al servicio fotográfico no tuvo lugar hasta el otoño de 1942, cuando le sugirió al responsable del Erkennungsdienst, Paul Ricken, que le autorizara a elegir a un ayudante entre los presos. García Alonso le habría comunicado la petición a su responsable dentro de la organización comunista española del campo, la cual habría sido la que asignó a Boix.[41] Boix, sin embargo, declaró que se había unido al servicio de identificación en agosto de 1941. Otros dos testimonios apoyan esta incorporación temprana, en 1941.[42] Ni García Alonso ni Boix fueron los únicos presos, tanto comunes como políticos, que trabajaron en el servicio fotográfico. Hubo también austríacos, como Ferdinand Grabowski, alemanes, o polacos.[43] A finales de 1943, otro preso español, José Cereceda, se incorporó también al servicio de identificación, gracias a Boix.[44] La documentación conservada muestra que Boix era, al menos durante el periodo 1944-1945, el jefe de los prominenten del servicio fotográfico, ya que cobraba (de forma ficticia) tres reichsmarks semanales, por un reichmark del resto de presos del servicio.[45] Boix efectuaba trabajos privados para los SS del campo, lo que le permitía, en contrapartida, beneficiarse de ciertos favores, como la posibilidad de colocar a compañeros presos en determinados puestos de prominenten, como el ya citado caso de Cereceda.[46]

A principios de 1945, la organización comunista clandestina española del campo tomó la decisión de poner a salvo la mayor cantidad posible de fotografías del Erkennungsdienst. Ya desde 1941, fecha de incorporación al servicio de identificación, García Alonso había imprimido una copia extra de algunas de las fotografías que había manejado. Boix, sin embargo, urdió un plan para sustraer, esconder y sacar del campo no solo esta cantidad limitada de positivos (unos 200) sino la mayor cantidad posible de negativos (declaró varias veces que se trataba de unos 20 000, aunque realmente no se conservan más de mil fotografías y negativos.[47] Boix declaró que tomó la decisión de sustraer los negativos cuando su jefe le dio orden de destruirlos, tras la derrota de Stalingrado, en 1943.[48] Sin embargo, otras fuentes señalan que la orden de destruir todo el material del laboratorio fotográfico no llegó hasta el 2 de mayo de 1945, pocos días antes de la liberación del campo.[49][n. 4] Para conseguir conservar las fotografías, se pusieron en contacto con un kommando (grupo de trabajo), cuyos componentes eran todos españoles, que desde octubre de 1944 se alojaba en el pueblo de Mauthausen con el objeto de trabajar en una cantera de la empresa Poschacher. Fuera de su horario de trabajo, los integrantes del kommando tenían cierta libertad y podían trabajar para los vecinos del pueblo. De esta forma, habían podido establecer alguna relación con una familia del pueblo, los Pointner.[50] La red comunista española del campo le entregó las fotos a Jacinto Cortés y Jesús Grau, presos españoles militantes de las JSU catalanas, que formaban parte del Kommando Poschacher, y que acudían diariamente al campo para llevar la comida al pueblo.[51] Hay alguna discrepancia entre los historiadores acerca de si las fotos se ocultaron en la cantera o no,[51][48] pero, en todo caso, cuando en febrero de 1945 se supo que parte del grupo sería trasladada a Linz, Cortés le pidió a Anna Pointner que ocultara el paquete de fotografías y negativos que habían sustraído.[52]

Liberación[editar]

Tras la liberación del campo, los prisioneros dieron la bienvenida al grueso de los soldados de la 11.ª División Acorazada de los EE.UU., el 6 de mayo. La pancarta, en español, inglés y ruso, fue fabricada por prisioneros republicanos españoles.[53]

El campo de Mauthausen fue liberado por tropas estadounidenses de la 11.º División Acorazada el 5 de mayo de 1945.[54] Desde el mismo día de la liberación, y durante el mes siguiente, Boix, equipado con una cámara del Erkennungsdienst, reflejó la vida en el campo liberado: la entrada de los soldados aliados y su recibimiento (con la célebre pancarta sobre la puerta del campo: «Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras»);[55] la destrucción de los símbolos nazis;[56] las instalaciones del campo; sus propios compañeros presos o el comienzo de las repatriaciones.[13] Se conservan varias fotos de Boix en las que aparece con un brazalete confeccionado a mano en el que puede leerse, en inglés, «Spanish War Reporter - War Photographer» ("reportero español de guerra - fotógrafo de guerra").[57] Boix permaneció en el campo varias semanas aún. El 23 de mayo, patrullas estadounidenses capturaron al comandante de Mauthausen, Franz Ziereis, que se encontraba escondido en una cabaña de caza en la zona de Spital am Pyhrn, un área montañosa situada a más de un centenar de kilómetros al sur del campo. Al verse sorprendido, Ziereis intentó escapar y resultó herido en un brazo y en el vientre. El antiguo comandante fue enviado a un hospital militar estadounidense situado en el antiguo subcampo de Gusen, a cinco kilómetros del campo principal. Boix estuvo presente durante el interrogatorio, que tuvo lugar durante las siguientes horas, hasta su muerte el 24 de mayo. La presencia de Boix había sido reclamada por Robert R. Seibel, coronel de la 11.º División Acorazada, que se hallaba al mando del antiguo campo de concentración. Se conservan 24 fotogramas del interrogatorio.[58]

Se desconoce la fecha en la que dejó el campo y marchó a París. Sí se sabe que, inmediatamente después de la liberación, Boix, junto con otros dos miembros del Kommando Poschacher, acudió a la casa de Anna Pointner, para recuperar los testimonios gráficos guardados por aquella.[59] De nuevo, se conservan fotografías hechas por Boix en las que aparecen los miembros de la familia Pointner con los jóvenes españoles.[60] Durante su reclusión en Mauthausen, el padre de Francisco, Bartolomé, que había sido condenado a ocho años de reclusión por las autoridades franquistas, había muerto, el 2 de abril de 1942, poco después de su salida de la cárcel, de la que había sido liberado por su precario estado de salud.[19]

Testimonio en los juicios de Nuremberg y Dachau[editar]

En París, los materiales que Boix había traído de Mauthausen obtuvieron gran difusión, a través de periódicos y revistas próximas al Partido Comunista Francés.[61] También libros, como Mauthausen, de Paul Tillard (preso también en el campo austriaco), mostraron las fotos. Consecuencia de su difusión, las autoridades francesas se interesaron en su testimonio y fotografías, que podían ser de gran valor en los juicios contra los criminales de guerra que se estaban preparando.[62] Así, Boix fue testigo en dos procesos contra criminales de guerra nazis: ante el Tribunal Militar Internacional de Núremberg testificó (llamado por la acusación francesa) contra altos jerarcas nazis, como Ernst Kaltenbrunner y Albert Speer. Boix testificó los días 28 y 29 de enero de 1946,[63] respondiendo a preguntas de las acusaciones francesa y soviética.[64] Su declaración, en la que fueron proyectadas algunas de las fotografías que habían sido preservadas de la destrucción en Mauthausen,[65] fue una de las que más impresionó a los participantes. En sus memorias, miembros de las acusaciones, como el estadounidense Telford Taylor, o el soviético A. I. Poltorak, mencionaron a Boix.[63]

Boix también declaró en el «proceso principal de Mauthausen», conocido en Alemania como Mauthausen-Hauptprozess y caratulado oficialmente como United States of America vs Hans Altfuldisch et al. – Case 000-50-5,[66] un proceso del Ejército de los Estados Unidos, instruido por el Tribunal Militar en la zona de ocupación estadounidense y que formó parte de los probocesos de Dachau (después de los juicios de Núremberg, instruidos por los cuatro países aliados, cada potencia ocupante se ocupó de juzgar los crímenes de guerra de sus respectivas zonas).[67] Este juicio central se realizó contra 61 acusados de crímenes en Mauthausen. La estrategia de la acusación en este juicio no iba contra jerárcas nazis, sino que perseguía demostrar que Mauthausen era el resultado de una «conspiración criminal» y que, por tanto, haber formado parte del sistema concentracional implicaba ya responsabilidad en los crímenes perpetrados en el campo.[68] Acabó con 61 veredictos de culpabilidad, 58 condenas a muerte y tres sentencias a cadena perpetua.[66] Al igual que en Núremberg, Boix fue el único testigo español en el juicio.

Fotógrafo en París y muerte[editar]

Cementerio de Thiais, en las afueras de París, donde se encuentra enterrado Francisco Boix.

Tras la liberación, Boix se fue a vivir a París, donde desarrolló una fructífera carrera profesional como reportero gráfico,[69] en varias publicaciones vinculadas, como ya se ha indicado, al Partido Comunista Francés (Boix mantuvo su militancia comunista, si bien tuvo que pasar, como muchos otros exdeportados comunistas, un proceso depurador del que salió airoso).[70] Las fotografías de Mauthausen y las tomadas por el propio Boix en relación con su experiencia en el campo estuvieron entre los materiales proporcionados a dichos medios. En los meses inmediatamente posteriores a la liberación, el verspertino Ce soir o la revista gráfica Regards publicaron reportajes o ediciones especiales sobre el campo con las fotos de Boix..[61] También publicó fotos de sus estancias en los juicios contra los criminales nazis. Durante su estancia en Núrembert, Boix tomó retrató a testigos de la acusación, entre ellos antiguos compañeros de cautiverio en Mauthausen o Marie-Claude Vaillant-Couturier, reclusa en Auschwitz y Ravensbrück (el retrato tomado por Boix fue portada de Regards).[71] De Dachau, Regards publicó imágenes de los acusados del juicio.[72] Otros medios con los que colaboró fue L'Humanité, órgano de expresión del PCF. Su trabajo como fotógrafo fue de la política a los deportes. Viajó a Argelia en 1946, ilustró los festivales mundiales de la juventud de Praga (1947) y Budapest (1949), o la Guerra Civil Griega. En su faceta de periodista deportivo, cubrió varias ediciones del Tour de Francia.[70] También informó de diversos eventos políticos del PCE y las JSU en el exilio.[13] Asimismo escribió un libro sobre su estancia en Mauthausen, que tituló Spaniaker, la forma despectiva con que se referían a los españoles algunos SS, e hizo llegar el manuscrito al escritor André Wurmser. Cuando en la década de 1970 la escritora Montserrat Roig se interesó por el texto, Wurmser le dijo que se lo había dejado al escritor y periodista Pierre Courtade, muerto en 1963. Todavía hoy se desconoce el paradero de este libro.[73]

Francisco Boix vivió en París hasta su muerte. Sin embargo, sus últimos años de vida no fueron apacibles. Además de los frecuentes viajes a los que le obligaba su profesión, su precario estado de salud le obligó a frecuentes curas de reposo o estancias hospitalarias. No tuvo un domicilio estable, si bien inicialmente frecuentó en Suresnes a la familia de Angelines Martínez, una exiliada española que había estado internada en Ravensbrück antes de ser deportada, en los últimos meses de la guerra, a Mauthausen, donde conoció a Boix. Este nunca pudo volver a España. Tras la muerte de su padre, la única familia con la que conservó contacto fue su hermana Nuria, que seguía en Barcelona. En 1948 ambos se citaron en la frontera entre Andorra y Francia, pero las autoridades franquistas no permitieron viajar a su hermana. Boix sí acudió a la cita y tomó varias fotos del paso fronterizo de El Pas de la Casa, que luego hizo llegar a su hermana.[74] Francisco murió de tuberculosis en el hospital Rothschild de París el 7 de julio de 1951.[31] Arrastraba la enfermedad desde su estancia en Mauthausen.[32] Fue enterrado en el cementerio de Thiais.

Controversia[editar]

La figura de Boix ha sido objeto de valoraciones muy encontradas entre los autores que han biografiado al fotógrafo catalán. David Wingeate Pike le trata en su obra Spaniards in the Holocaust. Mauthausen, the Horror on the Danube (2000), traducida al español con el título Españoles en el Holocausto : vida y muerte de los republicanos en Mauthausen (2003, última edición ampliada en 2015). Pike dio verosimilitud a las declaraciones de Antonio García Alonso, al que trató extensivamente durante la década de 1990, sobre Boix.[75] De acuerdo con lo manifestado por García Alonso, Boix habría sido un indeseable que le robó las fotos que había escondido, sin darle ningún crédito durante la posguerra; un héroe fabricado por el PCE, en tanto que él era injustamente postergado, acusado de trotskista o de desafecto.[76] De hecho, según García Alonso, Boix no tendría apenas conocimientos fotográficos[77] y habría sido, durante su estancia en el Erkennungsdienst, un adulador de los SS, un intrigante[78] y el protagonista de agresiones a otros presos, como Casimir Climent Sarrión,[79] o de denuncias a los SS sobre otros presos, como Grabowski. En definitiva, para García Alonso, Boix era «un irresponsable, un intrigante y, tomo la responsabilidad de decirlo, un CHIVATO».[80] Por su parte, el autor que más ha estudiado a Boix, el historiador español Benito Bermejo, autor de Francisco Boix, el fotógrafo de Mauthausen (2002), reeditado y ampliado en 2015 como El fotógrafo del horror :;la historia de Francisco Boix y las fotos robadas a los SS de Mauthausen, defiende la figura de Boix, afirmando que Pike tomó los relatos de García Alonso sin el adecuado espíritu crítico.[75] Bermejo señaló inconsisencias serias en el relato del compañero de Boix, y recogió los testimonios de otros presos que estuvieron en contacto con Boix en Mauthausen, los cuales hablaron favorablemente del fotógrafo catalán, negando las alegaciones de su compañero. Del mismo modo, el historiador español pudo demostrar que Boix no era, en absoluto, un lego en fotografía y que, independientemente del número de positivos que Boix le hubiese podido sustraer a García Alonso, el número de negativos salvado por Boix era muy superios.[81]

Obra[editar]

Fondos fotográficos[editar]

Existen varios fondos fotográficos relacionados con Boix, no todos ellos compuestos de fotos tomadas por él.

Por una parte están las fotos de Mauthausen. Existen aquí dos procedencias claramente diferenciadas: aquellas realizadas por el fotógrafo del campo o por otros miembros del personal del campo, que fueron salvadas de la destrucción por Boix y la red de internos españoles que las pusieron a salvo. Por otra, las realizadas por el propio Boix tras la liberación.

Otro fondo de gran valor es el conocido como Fondo Argelès. Se trata de unas 1400 negativos de fotografías tomadas durante los años de la República y de la Guerra Civil que presumiblemente Boix sacó de España al exiliarse y que, de modo desconocido, quedaron en manos de un soldado francés en el campo de Argelès-sur-Mer. En ocasiones, las fotos estaban acompañadas de notas en papel que ayudaron a identificar al fotógrafo. Las fotos de época republicana fueron tomadas en Barcelona, en tanto que las de la Guerra Civil lo fueron en su mayoría en los frentes de Aragón y, a medida que las tropas franquistas avanzaban, catalanes. En febrero de 2013 la Comisión de la Dignidad, presidida por Josep Cruanyes, adquirió el fondo por 7500 euros, con el apoyo financiero de cerca de medio centenar de particulares, la editorial Ara Llibres, y la revista Sàpiens,[82] Las fotografías estaban en manos de un anticuario barcelonés, el cual lo subastó a través de Internet.[83] Después de un estudio de las imágenes y de los pies de foto manuscritos, se atribuyó la autoría de las fotos de la época de la Guerra Civil a Francesc Boix, en tanto que las de la República fueron atribuidas a su padre, Bartolomé. Consideradas de un gran valor documental, fueron cedidas tras ser conservadas y catalogadas al Archivo Nacional de Cataluña.

Retrospectiva[editar]

Del 18 de junio al 18 de octubre de 2015, el Museo de Historia de Cataluña, juntamente con la asociación Amical de Mauthausen y la Comisión de la Dignidad,[13] organizó la primera retrospectiva de Francisco Boix, Més enllà de Mauthausen. Francesc Boix, fotògraf, en la que se presentaron por primera vez imágenes inéditas de la época de juventud del fotógrafo.[13]

Notas[editar]

  1. En el III Reich había diecisiete Wehrkreise (regiones militares) (WK). La numeración de los campos de prisioneros de guerra usaba los números romanos de la región militar, seguido, cuando había varios campos en una misma región militar, de una letra identificando el campo.
  2. «Dentro de los extranjeros combatientes rojos de la guerra de España, en lo que se refiere a los súbditos españoles, procede directamente su tralado a un campo de concentración en el Reich tras envío de un listado en doble ejemplar al Departamento IV A 2 [Sabotageabwehr, Sabotagebekämpfung, Politisch-polizeiliche Abwehrbeauftragte, Politisches Fälschungswesen] de la RSHA.»[29]
  3. En la práctica, la insignia azul solo la portaron los republicanos españoles y ciertos rusos desnacionalizados; y solo en Mauthausen, ya que los internados en Dachau o Buchenwald la llevaron roja —políticos—.[34]
  4. De hecho, entre los negativos salvados por Boix se encuentran, fotografías posteriores a 1943, si bien se constata que entre las posteriores a dicha fecha existen muchas menos fotos de crímenes y ejecuciones, lo que podría apuntar a que simplemente se tomó la decisión de dejar de hacer fotos que pudiesen resultar comprometedoras.[48]

Referencias[editar]

  1. a b c «Nuremberg Trial Proceedings Vol. 6. Forty-fourth Day Monday, 28 January 1946. Morning Session» (en inglés). 
  2. Bermejo, 2015, p. 24.
  3. Bermejo, 2015, p. 26.
  4. Bermejo, 2015, p. 25.
  5. Bermejo, 2015, pp. 24-25.
  6. Bermejo, 2015, pp. 25-26.
  7. a b c d Bermejo, 2015, p. 27.
  8. a b Bermejo, 2015, p. 28.
  9. Bermejo, 2015, pp. 26-27.
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Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]